De conveniencias y el amor

24Oct10

Hoy terminamos de almorzar con el Piu y nos decidimos por postrear mandarinas. Me pregunta si están ricas, le contesto que no lo sé aún porque no las probé.

Empiezo a pelar una y menciona que al menos tienen rico olor. Yo sigo con que no se ven secas, y la remato con un “y además tiene cantidad par de gajos!” que, todos sabemos, es uno de mis grandes regocijos a la hora de comer mandarinas.

Él no es de los que sabía, entonces me preguntó porqué. Le conté y al rato agregó: una vez leí que todas las flores tenían cantidad de pétalos de la serie de Fibonacci. Entonces empezamos: cuántos pares e impares hay? Después de un rato, vimos que los impares eran el doble que los pares. Entonces concluimos: conviene empezar con la flor en el “me quiere”.

A menos, claro, que en vez de binario (me quiere – no me quiere) el preguntador opte por la versión triopción: me quiere mucho – poquito – nada. Se nos ocurrió que la mayoría de los números de la serie debían ser primos además (aunque pensando ahora, 1/3 son par, así que con esos ya cagamos un poco), con lo cual convendría elegir para empezar cualquiera de los otros dos, menos el ‘me quiere mucho’ (esta conveniencia puede cambiar para gente a propósitamente deprimida o con ganas de ser dejada).

Y eso que no habíamos tomado nada…

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