Dexter
Me prestaron los libros de la historia de Dexter (by Jeff Lindsay) sin haber visto nunca la serie de televisión. Al primer libro (El oscuro pasajero) literalmente me lo devoré. Lo leí en apenas un par de días (y esto es mucho para mí porque por lo general mis ratos disponibles para la lectura son más bien escasos: mientras intento no dormirme en el colectivo de ida o vuelta al trabajo, y poquísimos minutos más durante el día).
El libro me pareció totalmente atrapante. Está muy bien contado, la historia está buena, los personajes están buenos, las situaciones están buenas… al poco tiempo de haberlo empezado ya me caía bárbaro el tipo este: un asesino serial por necesidad (y con urgencias), con un instinto puramente animal, pero domesticado para, de paso cañazo, limpiar un poco el mundo.
Y esta dualidad es una cosa muy loca: se supone que tenemos que limpiar el mundo de este tipo de locos, pero Dexter es un loco muy cuerdo, muy querible, y con el que -quizás no tan sorprendentemente- me encontré identificada. Es un antihéroe que hace cosas heroicas. Un ser casi humano, pero que nos conoce mejor que nosotros (quizás por la distancia que toma?) y logra engañarnos muy bien (menos a los de su misma especie, porque al parecer son medio sécticos y se reconocen entre ellos).
Como es de esperarse, al segundo (Querido Dexter) lo empecé con *mcuhas* expectativas. Y ya no fue tan atrapante, pero aún conservaba su estilo, su gracia, su dignidad.
Y el tercero (Dexter en la oscuridad) ya fue un asco. El protagonista está hecho un blandito, un pollerudo dominado por las superficialidades de la boba e ingenua (por no decir tarada) de la esposa, los gritos de la imbancable y mandona de la hermana y, como si todo esto fuera poco, por los caprichos y boludeces de los hijastros, que lo tratan como a un perro. Dexter! Qué te pasó, hermano? Ya no sos el que conozco. Dónde están tus cuidados, tu raciocinio, tu mente fría, tu mano implacable, tu boca sagaz? Dexter se transformó, de repente, en el quinto teletubbie. Una tristeza.
Dicen que va a salir un cuarto libro; espero sinceramente que remonte la historia, los personajes y la temática.
Y mientras no podía terminar el tercero de lo aburrido que era, y mientras pensaba en lo poco que me habían durado los otros, me parecía muy loco todo lo que se tarda en que el libro llegue a mis manos (juan tiene una idea, se la cuenta a su agente, escribe el libro, lo corrige muchas veces, su agente lo convence al editor de que hay que publicarlo, el editor acepta, arreglan el tema de la plata, el libro es corregido de vuelta, se elije la tipografía, es diagramado, se hace el diseño de la tapa, se manda a imprimir, se distribuye, es ingresado a los sistemas de las librerías, llega a Córdoba, Agustín reniega con su empleador de turno, cobra, se embola y sale a dar una vuelta, compra el libro, lo lee y un par de reuniones de GrULiC después me lo presta). Wow. En algún momento sería *muy* interesante darle más bola a la publicación digital de obras.
PD: y eso que me olvidé de poner las traducciones, todas las correcciones que de ahí se desprenden, la producción del papel y otros muchísimos etcéteras.
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